Anuncios de Tarot

Señales de alarma en un anuncio de tarot

Lupa de latón sobre una página de anuncios clasificados desenfocada

Ninguna frase prueba un engaño. Algunas, juntas, dibujan un patrón que conviene reconocer antes de pagar.

Hay muchos tarotistas que trabajan con honradez, y sus anuncios suelen ser aburridos: horario, precio, forma de trabajar. Las frases de abajo aparecen en otro tipo de anuncio. Conviene leerlas dos veces.

La presión

«Llama ahora». «Solo hoy». «No dejes pasar esta oportunidad». Un servicio de tarot no se agota. Si el anuncio te mete prisa, es porque prefiere que no lo pienses mucho.

La misma presión puede aparecer después, ya en la consulta. Te dicen que hay algo grave y que hace falta otra sesión urgente, o un ritual, o que vuelvas a llamar mañana sin falta. Corta. Una lectura que termina con miedo y una factura nueva no te ha hecho ningún favor.

Las promesas de acierto

«Acierto garantizado». «Nunca fallo». «100 % de efectividad». El tarot se interpreta, y la interpretación puede ser más o menos útil, más o menos certera según quién la mire. Quien promete que no falla está diciendo algo que no puede cumplir, y eso dice mucho de cómo va a tratar el resto de la conversación.

Los «trabajos» para recuperar a alguien

Amarres, endulzamientos, rituales de retorno. Aparecen en muchos anuncios, casi siempre junto a la palabra «garantizado». Van dirigidos a personas que acaban de pasar por una ruptura y están dispuestas a lo que sea.

Lo que haga otra persona no depende de una vela ni de un conjuro. El riesgo, además, es que la cuenta crezca sin fin: primero un trabajo, después otro para «reforzarlo», luego uno más porque alguien ha puesto «un bloqueo». Si ves esto en un anuncio, pasa al siguiente.

El cobro poco claro

Cualquiera de estas cosas, por separado, puede tener explicación. Si se juntan dos o tres, desconfía.

Datos personales que nadie necesita

Para echarte las cartas no hace falta tu número de cuenta, tu DNI ni fotos tuyas o de otra persona. Si te los piden, la consulta ha dejado de ser una consulta.

Y si alguien te pide una foto de tu expareja, una prenda suya o su fecha de nacimiento para «trabajar» con ella, lo que te están ofreciendo es exactamente el tipo de servicio del que hablábamos más arriba, por mucho que le pongan otro nombre.

Y si ya has llamado

Revisa la factura del teléfono o el extracto del banco. Si hay cargos que no entiendes, reclama a tu operadora o a tu banco. Y si crees que te han engañado, puedes acudir a una oficina de consumo de tu comunidad autónoma.

Antes de la próxima llamada, puedes repasar qué preguntar antes de empezar.

También en esta web: Qué preguntar antes de llamar a un tarotista